¿Cuáles consecuencias económicas generan un aumento del salario?

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Por Anabella Abadi M. y Richard Obuchi

El jueves 27 de octubre de 2016, el presidente Nicolás Maduro aumentó el salario integral en 40%. A partir del 1 de noviembre, el salario mínimo nominal será 27.091 bolívares y el bono de alimentación aumenta a 63.720 bolívares. Ambos montos suman 90.811 bolívares. A continuación los economistas Richard Obuchi y Anabella Abadi responden dos preguntas hechas por Prodavinci, con el objetivo de entender mejor la consecuencias que generan un aumento de salario

¿Qué significa que, dentro de las políticas económicas,
un gobierno se vea obligado a aumentar el salario mínimo?

inflacionLa pérdida del ingreso real y el poder adquisitivo de los venezolanos tiene su origen en una economía cada vez más pequeña con una inflación cada vez más alta. El camino para el incremento sostenido de los ingresos de la población —y con ello la superación de la pobreza— debe partir de un mayor crecimiento económico y una mayor productividad.

Los aumentos por decreto del salario mínimo con esta frecuencia —ya van 4 aumentos en 2016— y por estas cantidades —el salario integral ha aumentado 454% en 2016— constituye la más clara admisión de la magnitud de la inflación y lo cortas que se han quedado las acciones del gobierno. Que el gobierno se vea obligado a aumentarlos con cada vez mayor frecuencia es reconocer que la inflación —cuyas cifras oficiales para 2016 desconocemos— está acelerando.

En lo que va del siglo XXI, se ha aumentado el salario mínimo en 35 ocasiones, 14 durante la administración de Maduro. Maduro también ha ajustado la base de cálculo del ticket de alimentación en 5 ocasiones.

Un verdadero logro sería no tener que subir el salario mínimo por razones de inflación. Un logro sería registrar aumentos salariales reales producto de un mayor nivel de actividad económica y de productividad.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias
de este nuevo aumento del salario?

inflacion_caja_980x600El aumento del salario mínimo se produce justo antes del pago de aguinaldos del sector público y privado, lo cual suele conducir al mayor incremento de la liquidez monetaria en el año. En un contexto de grave deterioro de la oferta (tanto local como importada), este incremento implicará, sin duda, aumentos significativos en los precios, tanto por efectos de mayor demanda (sin mayor oferta) como por el incremento en los costos de funcionamiento del sector privado.

Al aumentar el salario mínimo en un contexto recesivo, se logra aumentar la cantidad de dinero en circulación. Pero la creciente liquidez monetaria seguirá persiguiendo pocos bienes. Aumentar el salario mínimo sin aumentar la oferta de bienes no resuelve la perdida de la capacidad de compra del bolívar.

En políticas públicas como el aumento del salario mínimo, se pone el foco sobre la consecuencia (el desequilibrio entre el salario y el costo de la vida) y no sobre el problema de fondo (pérdida de productividad y de la capacidad de compra del bolívar). Lamentablemente, la actual política salarial tiene poco que ver con la productividad y oportunidades de la economía y mucho que ver con los beneficios políticos de cada vez mas corto plazo.